Guía práctica sobre colon irritable para pacientes hasta el moño con c.

El colon irritable es ese pariente lejano
que llega sin avisar cuando te pones a ver tu serie favorita,
un manchurrón de café antes de la entrevista de trabajo,
el bebé que llora dos segundos después de tumbarte en la cama,
un trozo de comida entre los dientes mientras hablas con la persona que te gusta,
la tortilla de patata que se te cae al suelo al darle la vuelta,
el maldito semáforo en rojo mientras pasa tu autobús un día de lluvia…
pero en versión caca, culo, pedo, pis…

¿Qué entendemos por síndrome del intestino irritable?

Científicamente, el síndrome del intestino irritable, también conocido como colon irritable, se define como un trastorno funcional crónico del tubo digestivo.

Según la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), se dice que es un trastorno funcional por que existen  alteraciones en el funcionamiento o la sensibilidad del tubo digestivo pero no hay una causa que pueda ser detectada por las pruebas diagnósticas habituales (incluyendo estudios endoscópicos). Pero al loro: que sea funcional no significa que no sea real!!!

¿Cuáles son sus síntomas?

Los principales síntomas del intestino irritable son dolor abdominal fluctuante a lo largo del tiempo (cuando duele, duele que-lo-flipas) que remite con la evacuación, gases, hinchazón abdominal (esto que parece que estás embarazad@ de 7 meses) y la alteración del hábito intestinal (que es la forma finoli de decir que puedes tener diarrea o estreñimiento o a veces estreñimiento y a veces diarrea). 

¿Y se conocen las causas? 🤔

Existen diferentes teorías sobre las causas de esta patología digestiva y la ciencia no acaba de tenerlo claro. Se piensa que los factores que pueden influir son los siguientes:

Causas infecciosas

El SII se ha relacionado con la existencia previa de un episodio de gastroenteritis aguda en el momento de inicio de los síntomas digestivos, lo que se conoce como SII post-infeccioso.

Alteraciones de la motilidad gastrointestinal

También se ha estudiado su correlación con diversas alteraciones en los movimientos intestinales, es decir, una aceleración en el tránsito cuando hay diarrea y un enlentecimiento en el caso del estreñimiento, pero esta correlación con los síntomas es pobre y no se da en todos los pacientes.

Intolerancias alimentarias

La Fundación Española del Aparato Digestivo señala que las intolerancias alimentarias son comunes en pacientes con SII, en mi caso se trata de intolerancia a la fructosa pero puede ser también intolerancia a la lactosa o sensibilidad al gluten no celiaca por ejemplo.

Hipersensibilidad intestinal

La AEG apunta que hay estudios que han demostrado que muchos enfermos con SII tienen una sensibilidad digestiva incrementada. Esto podría explicar que los individuos con SII tengan síntomas provenientes del intestino, aun cuando haya estímulos (distensión o contracción) dentro de rangos normales, que un individuo sano podría no percibir. La hipersensibilidad puede tener su origen en el propio tubo digestivo, en el sistema nervioso central o en ambos.  

Alteraciones en la microbiota

En los últimos años se ha postulado la hipótesis de que alteraciones en la microbiota intestinal (flora intestinal) y niveles muy leves de inflamación del intestino (evidenciables a nivel microscópico solamente) puedan desempeñar un papel relevante en el desarrollo del SII.  

En relación con esta teoría, el pasado 30 de abril de 2017 el podcast de divulgación científica Quilo de ciencia, dedicó un programa al síndrome de intestino irritable llamado La flora culpable, en el que hablaban justo de eso, y comentaron que al parecer algunos estudios científicos apuntan a que esa alteración de la flora intestinal provocaría tanto los síntomas digestivos como el aumento de la ansiedad (¡Chúpate esa Freud! 😜) 1.

Esos estudios apuntan a que la causa del síndrome de intestino irritable es la composición anómala de las bacterias de la flora intestinal, lo que puede ayudar a encontrar una cura para esta frecuente enfermedad mediante la correcta modificación de la flora de estos pacientes.

Factores genéticos

En una investigación llevada a cabo en 2018 el grupo de genética gastrointestinal del Instituto de Investigación Sanitaria Biodonostia parece haber identificado nuevas variantes genéticas relacionadas con el riesgo de padecer este síndrome en mujeres. En concreto, se trata de una región del cromosoma 9, que se asociaría con un mayor riesgo de diagnóstico médico de SII en mujeres pero no en hombres.

Factores psicológicos

El SII se ha relacionado con la vivencia de un evento vital significativo altamente estresante. Por otra parte, se ha comprobado la mayor incidencia de esta patología digestiva en personas con ansiedad, depresión o estrés. Este último, además, empeora notablemente los síntomas de intestino irritable por lo que al final es la pescadilla que se muerde la cola…  

Llegados a este punto cabe preguntarse qué fue primero si el huevo o la gallina: ¿Es la ansiedad la que nos provoca la aparición del SII o, por el contrario, es el SII el que nos da todas las papeletas para desarrollar un cuadro de ansiedad?

La ciencia ha querido tratar de resolver este misterio y al parecer la evidencia está demostrando que la conexión del cerebro y el aparato digestivo tiene un carácter bidireccional, por lo que la respuesta a esa pregunta sería que los dos supuestos se dan: La existencia de un síndrome de intestino irritable puede provocar un cuadro de ansiedad, y la propia ansiedad está muy ligada a la aparición de nuestro viejo amigo el síndrome de intestino irritable.  

Eso no lo digo yo, lo dice un estudio publicado en la revista Alimentary Pharmacology and Therapeutics, llevado a cabo por un equipo de investigación australiano, que según sus conclusiones un número muy elevado de pacientes con síndrome del intestino irritable y dyspepsia funcional, que no tenían síntomas previos de ansiedad o depresión, acabaron desarrollando síntomas de esas enfermedades en el plazo de un año desde que tuvieron los síntomas digestivos, así como que mayores niveles de depresión y ansiedad permiten predecir con mucha fiabilidad la aparición futura del SII 2.

¿Cómo se diagnostica el intestino irritable?

Normalmente cuando se intuye un diagnóstico de colon irritable se suelen hacer las pruebas de intolerancia a la lactosa y a la fructosa mediante una prueba conocida como test de aliento.

Esta prueba consiste en analizar el aire espirado tras ingerir cierto tipo de carbohidrato, como lactosa o fructosa.

Así, según explica Marcos Vázquez de Fitness revolucionario 3, en individuos sanos, este carbohidrato se absorberá rápidamente, sin producir gases en cantidades relevantes.

Sin embargo, en presencia de intolerancia a la lactosa o a la fructosa, las bacterias fermentarán el azúcar ingerido, produciendo hidrógeno.

Se realizan varias mediciones a lo largo de varias horas y durante ese tiempo pueden aparecer otros síntomas de colon irritable como diarrea, dolor abdominal, etc.

Eso justamente fue lo que me pasó a mi, que me faltaron baños libres en el hospital… ese día las acciones de las empresas de papel higiénico subieron en bolsa…

¿Cuánto dura una crisis de colon irritable?

Spoiler: Es una enfermedad crónica y no tiene cura.

Desafortunadamente el síndrome del intestino irritable no puede curarse por completo y el objetivo de los tratamiento se focaliza en tratar de controlar y reducir los síntomas al máximo para que las personas afectadas vean su calidad de vida lo menos afectada posible.

Impacto y consecuencias del intestino irritable en la vida diaria.

El folleto informativo de la AEG sobre síndrome de intestino irritable termina diciendo lo siguiente: «Cuando los médicos dicen “usted no tiene nada”, deberían decir en realidad “usted no tiene nada grave”. Y aquí es cuando me entra la risa pensando en todas las personas que conozco, empezando por yo misma, que han visto seriamente alterada su vida profesional y personal a causa de esta bonita patología digestiva.

En un estudio llevado a cabo por la empresa norteamericana FodyFoods bajo el título «IT’S TIME TO TALK S—« una de cada tres personas encuestadas afirmaron haber llegado tarde al trabajo por culpa de los síntomas del SII; el 72% reconocieron que los síntomas de SII les impedían llevar una vida normal, casi el 80% afirmó haber renunciado a compromisos familiares y sociales por una crisis de SII y el 27% reconocieron haber tenido que renunciar a unas vacaciones por un brote de esta enfermedad.

Así que, en fín, querid@s miembros de la AEG, re-definamos «grave» porque efectivamente mortal no es, -afortunadamente-, pero puñetera e incapacitante ya les garantizo que es un rato…

Hay luz más allá del túnel: Cómo reducir los síntomas del intestino irritable

Parece ser que la mejor forma de abordar el tratamiento del síndrome del intestino irritable, -te repito que desafortunadamente es una enfermedad crónica y curarse no se cura-, es una combinación de un tratamiento dietético y un tratamiento psicológico.

Tratamiento farmacológico

Antes de nada es fundamental recordar que no debes automedicarte. Sigue las recomendaciones de tu especialista de digestivo, que te irá pautando el tratamiento en cada momento.

Fármacos para el dolor abdominal: Los Espasmolíticos son fármacos que actúan sobre la fibra muscular lisa del tubo digestivo, inhibiendo su motilidad. Suelen mejorar el dolor abdominal en un alto porcentaje de pacientes. No presentan utilidad en los casos de estreñimiento.

Fármacos para estreñimiento: Los laxantes se utilizan en los casos con predominio de estreñimiento. Son útiles aunque con limitaciones.

Fármacos para la diarrea: Son los llamados anti-diarreicos. Dentro de este grupo tenemos fármacos con la loperamida, la codeína y las resinas de intercambio iónico. No existe evidencia de su utilidad.

La loperamida disminuye el número de deposiciones y aumenta la consistencia de las mismas4.

Tratamiento dietético-digestivo

Según los datos, alrededor del 80% de las personas afectadas por SII experimentan mejoría al seguir una dieta baja en FODMAPs.

Tratamiento psicológico

El tratamiento psicológico iría encaminado a reducir la ansiedad y mejorar su gestión. Así, según la Asociación Madrileña de Agorafobia (AMADAG), es cada vez mayor la evidencia que refiere la efectividad de la terapia cognitivo-conductual para el alivio de los síntomas físicos y psicológicos del síndrome de intestino irritable.

Según esta organización existen diferentes técnicas tales como entrenamiento en relajación, manejo del estrés, reducción de la ansiedad, re-estructuración cognitiva con respecto a la enfermedad, manejo de síntomas, manejo de contingencias, exposición o focalización de la atención que pueden mejorar la sintomatología de esta enfermedad.

  1. «Investigadores de la Universidad de Ontario, en Canadá, utilizan ratones a los que se hace nacer en condiciones de esterilidad total, y que carecen de flora intestinal, para transferirles bacterias de la flora intestinal extraídas bien de heces de pacientes de SII (con o sin ansiedad añadida) bien de personas sanas. La flora intestinal de cada paciente o persona sana fue transferida a diez ratones, que luego fueron sometidos a diversos estudios. Tres semanas tras la transferencia, los animales que habían recibido flora intestinal de pacientes de SII mostraron mayor motilidad intestinal y mayor permeabilidad del intestino a los fluidos que los ratones que habían recibido flora de personas sanas. Además, el perfil metabólico de los ratones ahora enfermos de SII había cambiado con respecto al de los ratones que habían recibido flora intestinal de personas sanas. Por último, pruebas estandarizadas cuyo propósito es determinar el nivel de ansiedad de los ratones de laboratorio demostraron que los que habían recibido flora de pacientes de SII afectados de ansiedad sufrían de niveles más elevados de esta, frente a los ratones que habían recibido flora de pacientes de SII no ansiosos, o de personas sanas»
  2. We found that higher levels of anxiety and depression at baseline were significant predictors of developing IBS (OR = 1.31; 95% CI 1.06–1.61, P = 0.01; OR = 1.54; 95% CI 1.29–1.83, P < 0.001) and FD (OR = 1.28; 95% CI 1.05–1.55, P = 0.01; OR = 1.55, 95% CI 1.32–1.83, P < 0.001), respectively, at the 1‐year follow‐up. Among those people who did not have elevated levels of anxiety and depression at baseline, subjects at baseline with documented IBS (mean difference 0.34; 95% CI 0.13–0.55, P = 0.002; 0.81; 95% CI 0.47–1.15, P < 0.001) and FD (0.38; 95% CI 0.14–0.63, P = 0.002; 0.92; 95% CI 0.57–1.27, P < 0.001), reported significantly higher levels of anxiety and depression at the 1‐year follow‐up. We calculated in one‐third of individuals a mood disorder precedes FGID but in two‐thirds an FGID precedes the mood disorder. Conclusion: While brain–gut pathways are bidirectional, a major subset begin with gut symptoms first and only then psychological distress develops, implicating primary gut mechanisms as drivers of the gut and extra‐intestinal features in many cases». N.A. Koloski, M. Jones, N.J. Talley,: Evidence that independent gut‐to‐brain and brain‐to‐gut pathways operate in the irritable bowel syndrome and functional dyspepsia: a 1‐year population‐based prospective study; Alimentary pharmacology and terapeutics (2016)
  3. https://www.fitnessrevolucionario.com/2018/10/06/sibo-sindrome-intestino-irritable-intolerancia-fructosa-fodmap/
  4. https://ricardoruizdeadana.blogspot.com/2011/07/sindrome-del-intestino-irritable.html

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