7 cosas que harán mucho más fácil tu vida a pesar del colon irritable.

Pues vaya.

Te vas de escapada un fin de semana para descansar y tu colon irritable se va contigo, no vaya a ser que le eches de menos:

«Hace unos años, me fui de escapada a la playa. Para descansar y todo eso, ya sabes.

Había reservado habitación en un pequeño hotel con encanto cercano al paseo marítimo y cuando llegué hacía un agradable día de primavera. Mis tripas estaban tranquilas y yo me las prometía tan felices en mi fin de semana de descanso, lectura, paseos y playa.

¿Qué podía salir mal?

Nada más hacer el check-in y dejar mis cosas en la habitación me fui a dar una vuelta por el paseo marítimo. Después de un largo y frío invierno la gente estaba loca por salir y el paseo marítimo estaba hasta arriba de gente. Las terrazas estaban a tope y había mucho ambiente.

Llevaba caminando una media hora, feliz como una perdiz, cuando de pronto:

¡Zas!

El cielo se oscureció y de las profundidades del averno emergió un ataque de colon irritable con el potencial destructor de las 7 plagas del Apocalipsis que entre toda la muchedumbre fue directo hacia mi.

Necesitaba un baño y lo necesitaba ¡ya!.

Busqué un w.c. en el que poder refugiarme, pero justo en esa maldita zona de preciosas casitas bajas con jardín no había ni un puto restaurante, bar o cafetería. Pensé en volver corriendo al hotel, pero supe que no llegaría a tiempo ni de coña.

Y, entonces, en aquel soleado y burbujeante paseo marítimo, lleno de niños con helados, guiris como cangrejos y señoras mayores en pareo, me cagué. Podía sentir la caca por todas partes.

Afortunadamente ese día, (¿casualidad o previsión inconsciente?), llevaba pantalones marrones. Quiero pensar que nadie se dio cuenta de la jugada…

Así que allí estaba yo: a 400 km de mi casa, solo y lleno de caca. Quería llorar. Pero no tuve tiempo de compadecerme de mi mismo, porque la mierda amenazaba con empezar a salir por debajo del pantalón.

Un minuto después llegué a la conclusión de que no había nada que pudiera hacer salvo volver al hotel lo más pronto posible para ducharme, lavar mi ropa y lamentarme de mis dramas digestivos».

Esta historia, que contaba un chico con colon irritable, me podría haber pasado a mi perfectamente que accidentes por un brotes fulminantes he tenido muchos.

Mucho también ha llovido desde las primeras veces, en las que me pillaba desprevenida y los daños colaterales eran mucho peores. Ahora soy una paciente de intestino irritable preparada. Una guerrera de la patología digestiva.

Y te aseguro, que un kit de supervivencia en estas situaciones puede marcar toda la diferencia entre salir airosa del envite y que todo quede en un pequeño incidente o la tragedia total.

¿Sales de casa y te llueven los síntomas de colon irritable?

Estos son tus nuevos mejores amigos:

1) Loperamida

La loperamida es un medicamento que se utiliza para como solución rápida para mejorar los síntomas de la diarrea. Y según Boticaria García numerosos estudios demuestran su eficacia en el tratamiento de la diarrea sin dolor.

Esto se consigue porque actúa en tres frentes:

– frena los movimientos del intestino,
– favorece la re-absorción de agua y entonces las heces son menos líquidas y
– mejora el tono del esfínter anal

Hay casos en los que no se recomienda recurrir a este medicamento, como por ejemplo si existe una infección, por lo que consulta primero con tu médico. En mi caso el especialista me ha dicho que lo puedo tomar tranquilamente porque su período de acción es bastante corto y tengo predominio de diarrea.

Pero vamos, que tampoco es la purga benito, que alguna vez que lo he tomado porque me olía que iba a estar en una situación que podría tener una crisis y la he tenido de todas maneras.

Además, algunos pacientes comentan que les provocha efecto yo-yo y pasan de la diarrea al extreñimiento.

Así que, como te decía, consúltalo primero.

Ah, una última mala noticia: si vives en España, desde 2012 la loperamida ya no entra dentro de los fármacos incluidos en la seguridad social…

2) Papel higiénico

El dinero es como el papel higiénico: cuando se necesita, se necesita urgentemente

Upton Sinclair (1878-1968)
Escritor estadounidense

Nunca, nunca, nunca salgo de casa sin llevar papel higiénico en la mochila, porque quien sabe dónde te va a pillar el apretón ni a qué baño vas a tener que recurrir… no poder usar un baño por falta de papel higiénico puede ser muy fastidiado en según qué situaciones.

Más allá de eso el papel higiénico es todo un mundo y lo hay para todos los gustos: existe una gama básica y un gama premium, existen papeles higiénicos especiales como papel higiénico de colores… En fin, para gustos los colores.

Yo, en todos estos años visitando el baño con demasiada frecuencia he probado muchísimas marcas y tipos diferentes. Pero claro, al ritmo al que yo gasto los packs de 36 rollos una de mis grandes preocupaciones ha sido deforestar yo sola el Amazonas y que me lleven ante los tribunales internacionales por un delito contra el medio-ambiente.

Así que he buscado y rebuscado hasta tratar de encontrar el papel higiénico con la menor huella ecológica posible y que además cumpla su función sin lijar el culo, claro, y que sea cómo de llevar en la mochila y no abulte, que tampoco es plan de ir por la calle empujando una carretilla para poder llevar el rollo de papel higiénico.

Total, que después de una sesuda investigación y algunos ensayos estos son mis ganadores:

Regina zero


Para mi, el número 1 con diferencia. Este papel higiénico lo tiene todo. Eso sí, es difícil de encontrar.

Estos rollos vienen en un envoltorio de papel, lo cual ya es una mejora respecto del embalaje de plástico tradicional y en lugar de tener un tubo de cartón en el centro como toda la vida, pues tienen un mini-rollo de 30 hojas perfectamente envuelto en papel. 6 mini-rollos equivalen a un rollo extra.

Así que tu pones el rollo de papel grandote en tu baño y el mini-rollo interior en la mochila, que no pesa, no abulta y cumple su función de maravilla. De hecho yo llevo varios mini-rollos y tan pichi.

Creo que lo tienen en Alcampo y el Corte Inglés. Yo solía comprarlo en Carrefour pero últimamente no lo he encontrado.

Papel higiénico reciclado Renova

En segunda posición de mi ranking personal, se encuentra el papel higiénico reciclado Renova. Entre sus virtudes destaca que también viene en envase de papel, y que está fabricado con papel reciclado, lo cual confío que evite la deforestación del Amazonas…

En conclusión, el papel reciclado Renova es otra opción ganadora si te preocupa el impacto ambiental de tus productos del día a día.

Hasta aquí mis preferencias personales pero, ¿Qué opinan los expertos?

Favoritos de la OCU

Hace unos meses la OCU realizó su propio análisis para determinar el mejor papel higiénico del mercado. Los resultados se han difundido en la revista Compra Maestra de febrero (número 455).

Estos fueron los ganadores:

El papel higiénico mejor valorado en este análisis de la OCU es el Renova ultra fort. Este producto obtuvo una calificación de 85 puntos sobre 100 debido a que «es un papel resistente y con una buena absorción. Buena valoración en cuanto a absorción. Buena valoración en cuanto a suavidad, tacto y aspecto. La información del etiquetado es bastante completa”, señala la asociación.

Estos son los siguientes mejor valorados por la asociación de consumidores:

  • Bosque Verde (Mercadona): 81 puntos
  • Solo (Aldi) premium: 81 puntos
  • Scottex acolchado: 80 puntos
  • Renova skin care plus: 79 puntos
  • Floralys (Lidl) super suave: 79 puntos
  • Carrefour ultra confort: 79 puntos
  • Colhogar just-1: 78 puntos
  • Foxy seda: 78 puntos
  • Eroski acolchado: 75 puntos

3) Toallitas húmedas

De un tiempo a esta parte, han salido al mercado toallitas húmedas para adultos específicas para limpiarse el culete.

A parte de que son mucho más caras, yo las he probado y me resultan engorrosas, porque son muuucho más grandes, así que me parece que no merecen la pena.

Pero bueno, para gustos los colores, yo sigo usando toallitas de bebé, que son más baratas. Además procuro comprar aquellas que no tienen parabenos, fenoxietanol o perfume.

De todas estas me gustan especialmente las toallitas Naty porque son compostables y teniendo en cuenta el problemón de gestión de residuos que ocasionan las toallitas húmedas me parece un aspecto a tener muy en cuenta.

Las toallitas húmedas son un grave problema desde el punto de vista de gestión de los residuos por lo que tenemos que reservarlas para emergencias fuera de casa y nunca, nunca, nunca tirarlas al váter.

3) muda de recambio

Llevar una pequeña muda de recambio siempre da mucha tranquilidad y puede sacarnos de un apuro en caso de accidente.

Durante algún tiempo además de la ropa interior solía llevar incluso unas mallas por si tenía algún escape, pero desde que uso la ropa interior de incontinencia he dejado de llevarlas.

4) ropa interior de incontinencia

Espero que tu colon irritable no sea tan fastidiado que tengas que recurrir a este tipo de productos.

La primera vez que los usé, fue un bajón. Eso por no hablar de que su precio, que barato no es precisamente.

Pero si estás en un momento de la enfermedad en que te planteas el uso de la ropa interior de incontinencia, también te digo que una vez que lo he asumido y no le he dado mayor importancia, mi experiencia ha sido bastante positiva. ¿Son caros? Sí. ¿Me han facilitado la vida en el día a día? Realmente sí.

Al principio usaba compresas, pero en mi experiencia la ropa interior de incontinencia da un mejor resultado porque las compresas no te cubren todo, se puede salir por los lados o por arriba. Y si están manchadas para quitárselas es un follón.

He probado varias marcas y por ahora mis favoritas son las Depend comfort-protect. Son las que me parece que tiene menos «efecto pañal», son más cómodas y se notan menos con la ropa además de que ajustan bien además de que en mis múltiples y variados accidentes nunca he tenido una fuga por ahora.

Pero aunque yo recomiende estas con base en mi experiencia habiendo probado varias y que probablemente te puedan ir bien a ti también, lo cierto es que tendrás que probar diferentes marcas y modelos hasta dar con las que mejor se ajusten a tus necesidades, forma del cuerpo, etc.

E incluso dentro de la misma marca puede haber un modelo que te vaya fenomenal y otro que te vaya regular. De nuevo, sólo la prueba y error te dirán las mejores para ti.

Pero repito, ojalá que no tengas que usarlas. Significa que tu colon irritable no es tan agudo.

5) monedas

Es muy recomendable llevar siempre un poco de suelto por si tienes que entrar a unos baños de pago (como los de la estación de Atocha en Madrid) o pedir alguna consumición para poder ir al baño.

6) ambientadores para el baño

Cuando se pregunta a pacientes de intestino irritable por sus dificultades a la hora de llevar una vida profesional una de las preocupaciones que se repiten una y otra vez es la de la falta de privacidad a la hora de ir al baño.

Cosas como que sólo haya un baño en el centro de trabajo, por ejemplo, o que haya mucho trasiego de gente y no poder tener la intimidad y la tranquilidad suficiente para gestionar los engorrosos síntomas de las enfermedad suponen un problema en el día a día.

Por ejemplo, a mucha gente le agobia dejar un mal olor intenso después de usar el baño. A mi también. Me pongo a pensarlo y creo que no debería avergonzarnos porque no estamos cagando en el medio de la oficina, joder, ni encima de la mesa del jefe, estamos cagando en el maldito sitio destinado a cagar. No es culpa nuestra si alguien no pensó que sería buena idea poner una ventana… Pero aunque lo pienso y estoy convencida de ello, pues es verdad que es un tema que me agobia y desde que llevo mi ambientador en la mochila pues es una preocupación menos.

¿Cuál utilizar?

En internet hay un montón de fantásticas recetas para fabricar ambientadores caseros, pero para llevar en el bolso prefiero de los otros por si se me abre el bote y se me desparrama.

Antiguamente solía llevar un bote de colonia en spray, que también puede valer, pero me regalaron los sprays Poopourri y ahora siempre uso esos. Me gusta especialmente el de vainilla y me parece que cumplen su función perfectamente. Además se supone que son respetuosos con el medio-ambiente ya que están fabricados con aceites esenciales.

Como inconvenientes diría que el bote a veces gotea un poco y que según el ángulo en que pongas el bote el spray no sale, pero en general me parece que está bien.

Sé que también existen los ambientadores WI poo de airwick, pero no los he querido probar porque viene un aviso en el bote de que son perjudiciales para la flora y la fauna marina, y como yo el spray lo uso a menudo pues no quería llevar en mi conciencia el haber envenenado el mar…

No tiene relación con la calidad del producto pero si quieres echarte unas risas te recomiendo los anuncios de Poopourri, especialmente su campaña #GirlsDoPoop (las chicas cagan), que no tiene desperdicio ninguno como podéis ver en el video.

7) medicación específica

Ni que decir tiene que esto siempre bajo prescripción médica.

Puede ser un fármaco específico para los calambres de la tripa o algunos fármacos para la ansiedad que a veces se recetan en dosis bajas para tratar el colon irritable.

Yo a parte la loperamida llevo también spactmoctyl, recetado por la médica para el dolor de los retortijones. Aunque la verdad es que me lo tomo y me duele igual, no encuentro diferencia.

¿Y tú? ¿Qué consideras que no puede faltar en tu kit de supervivencia para SII?

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