8 estrategias sencillas para comer fuera sin dramas digestivos.

¿Has dejado de salir a comer o cenar por temor a un brote de SII?

¿Varias experiencias negativas te han hecho convencerte de que comer fuera o incluso picar algo no es posible para una persona con síndrome de intestino irritable?

¡Buenas noticias!

Aquí tienes 7 estrategias que puedes poner en práctica desde ahora mismo para salir a comer y disfrutarlo, en lugar de rezar para que el cielo caiga sobre tu cabeza…

(Spoiler: estas recomendaciones he empezado a aplicarlas después de una muy mala experiencia).

Salir a comer fuera y evitar la aparición de esos síntomas digestivos que nos amargan la vida es todo un arte y a veces se convierte en Misión imposible.

Mucha gente acabamos renunciando a comidas familiares, cervezas con amig@s, etc. por que no sabemos cuándo van a aparecer los gases, el dolor o las diarreas, etc asociadas al síndrome del intestino irritable.

Recuerdo una vez que vino a vernos un amigo de Asturias y fuimos a comer a un restaurante griego. ¡Qué rico todo!

Me tiré un buen rato estudiando la carta y acribillando al camarero a preguntas sobre los ingredientes de la comida. Pero por más que intenté evitar los temidos fodmap al final acabé con una diarrea que me duró dos días…

Lo peor de todo es que esa misma noche le habíamos preparado una fiesta sorpresa por su cumpleaños a mi sufrido marido y en mitad de la fiesta, ¡Zas! una tormenta intestinal de dimensiones bíblicas… y ni siquiera estábamos en nuestra casa!!!! Así que ya te puedes imaginar…

Traté de resistir valientemente pero cuando el ataque de gases era interminable y estaba aburrida de ir al baño (Cómo es ese momento en la vida en que piensas que vas a atascar un baño que no es el tuyo…), tuve que asumir que la cosa no iba a mejorar y volverme a casa, donde pude levantar el campamento y echar raíces en el cuarto de baño…

Para tratar de evitar o minimizar estas entrañables experiencias, aquí van algunas recomendaciones de la Monash University para comer fuera de casa y no morir en el intento:

Revisa el menú en la web.

Imagen: Pixabay

A día de hoy la mayoría de los restaurantes tienen su carta on-line o en alguna app/web de restaurantes, así que es relativamente fácil tener acceso a esta información.

Es recomendable que antes de ir, revises el menú en la web para saber de antemano qué puedes comer. Así te evitarás el agobio de no saber si vas a poder comer algo y no tendrás que estar escudriñando la carta durante media hora mientras todo el mundo ya sabe lo que quiere pedir y te rugen las tripas de hambre.

Planifica, planifica, planifica.

Imagen: Pixabay

Para muchos pacientes de intestino irritable, como por ejemplo esta menda lerenda, el estrés es un desencadenante de síntomas gastrointestinales, por lo que planificar la salida con suficiente antelación y llamar previamente al restaurante puede ser de gran ayuda.

Puedes preguntar cualquier información que te pueda facilitar la velada y que necesites saber con antelación, cómo por ejemplo si están dispuestos a modificar los platos para adaptarlos a tus intolerancias o restricciones alimenticias.

La salsas a parte o sin salsa.

Imagen: Pixabay

Hay que tener cuidado con las salsas, patés, todo lo que sea de untar, porque suelen llevar ajo o cebolla o los dos.

Un buen truco es pedir que te lo pongan por separado. Yo hace tiempo que lo hago y nunca me han puesto problemas ya que realmente a ell@s les da igual echarla por encima que ponerla a parte. Esto me ha dado buenos resultados para evitar los fodmap escondidos en las salsas.

Elige un tipo de restaurante lo más fodmap-friendly posible.

Hoy en día, existen todo tipo de restaurantes y sitios para comer: desde restaurantes de toda la vida hasta food-trucks, cocina de autor, sitios de comida para llevar, locales de otras culturas gastronómicas…

Por eso, si puedes elegir, opta por algún tipo de establecimiento lo más amigable posible para nuestro intestino irritable y donde tengas el mayor abanico de opciones posibles.

Para ayudarte en la tarea aquí tienes algunas sugerencias de locales y comidas que no suelen disparar síntomas digestivos en intestinos sensibles:

cocina japonesa

Tanto el arroz, como el salmón y las preparaciones como sushis, nigiris y makis suelen ser bien tolerados por las personas con colon irritable.

poké-bowl

Este tipo de establecimientos tienen la gran ventaja de que puedes elegir todos y cada uno de los ingredientes de tu plato.

Normalmente te dan a elegir entre una base que suele ser quinoa, arroz de sushi, arroz integral, ensalada o kale y luego vas añadiendo una salsa (de la que mejor prescindir en caso de duda) y diferentes ingredientes como zanahoria, tomates cherry, tofu, edamame, etc.

¿Y si no puedo comer nada?

Imagen: Pixabay

Si tienes la mala suerte (ya sería raro, pero puede pasar) de que no haya absolutamente nada en la carta que puedas comer, siempre puedes optar por pedir una guarnición, un plato de carne o pescado a la plancha/parrilla con ensalada o verduras a la plancha. Por supuesto sin salsa ni aliños extraños.

Mantén bajos los niveles de FODMAPs en las comidas previas al evento.

Imagen: Pixabay

Si ya sabes que tal día vas a comer/cenar fuera, haz lo posible por que las comidas previas al evento sean bajas en fodmap. Muchas veces la aparición de los síntomas se produce por acumulación, así que de esta manera reducimos las posibilidades de que nos de un arrechucho en pleno restaurante.

Cuidado con el alcohol y las bebidas gaseosas.

Imagen: Pixabay

Para muchos pacientes con problemas digestivos tanto el alcohol como las bebidas gaseosas pueden provocar la aparición de síntomas indeseados. Consulta en la Monash app cuáles tienen una menor cantidad de fodmap y cuál es la cantidad recomendada.

Aléjate de la sangría y opta por la cerveza sin alcohol, el zumo de tomate o el agua.

No te cortes en preguntar y pedir lo que necesites.

Imagen: Pixabay

Sé por experiencia propia que esto es más fácil de decir que de hacer, y que vivimos en un país en el que todavía te miran con cara de haba cuando dices que no puedes comer X alimentos (pero si sólo lleva un poquito…). Aún así, tenemos derecho a disfrutar de comer fuera de una manera segura para nosotr@s y nuestras tripillas, así que mucho ánimo ¡Y a por ello!

¿Has puesto en práctica alguna de estas recomendaciones? ¿Qué tal te ha ido? Comparte tu experiencia en los comentarios 🙂

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