6 estrategias (que funcionan) para comer fuera y no morir en el intento.

¿Has dejado de ir a restaurantes por temor a un brote de SII? ¿Varias experiencias negativas te han hecho convencerte de que comer fuera no es posible para una persona con síndrome de intestino irritable? ¡No te preocupes! Aquí tienes 5 estrategias, que funcionan, para salir a comer de una manera segura y sin preocupación.

(Spoiler: estas recomendaciones he empezado a aplicarlas después de una muy mala experiencia).

restaurante
PxHere

Ir a comer por ahí y evitar la aparición de esos agradables síntomas digestivos que son los gases, el dolor abdominal y la diarrea es todo un arte y a veces se convierte en una misión imposible.

Recuerdo una vez que vino a vernos un amigo de Asturias y fuimos a comer a un restaurante griego. Qué comida más rica. Me tiré un buen rato estudiándome la carta y tenía al pobre camarero mareado de tanto preguntarle. Pero por más que intenté evitar los temidos fodmaps al final acabé con una diarrea que me duró dos días.

Lo peor de todo es que esa misma noche le habíamos preparado una fiesta sorpresa a mi sufrido compañero por su cumpleaños y en mitad de la fiesta, ¡Zas! una tormenta intestinal de dimensiones bíblicas… y ni siquiera estábamos en nuestra casa!!!! Así que ya os podéis imaginar… trate de resistir valientemente (OMG ¿Dónde está la música alta cuando se la necesita??!!) pero cuando el ataque de gases era interminable y estaba aburrida de ir al baño (como es ese momento en la vida en que piensas que vas a atascar un baño que no es el tuyo…), tuve que asumir que la cosa no iba a mejorar y volverme a casa, donde pude levantar el campamento y echar raíces en el cuarto de baño…

Para tratar de evitar o minimizar estas entrañables experiencias, aquí van algunas recomendaciones de la Monash University para comer fuera de casa y no morir en el intento:

1.- Revisa el menú en la web.

A día de hoy la mayoría de los restaurantes tienen su carta on-line o en alguna app/web de restaurantes así que es relativamente fácil tener acceso a esta información. Es recomendable que antes de ir, revises el menú en la web para saber de antemano qué puedes comer. Así te evitarás el agobio de no saber si vas a poder comer algo y no tendrás que estar escudriñando la carta durante media hora mientras todo el mundo ya sabe lo que quiere pedir y te rugen las tripas de hambre.

2. Planifica, planifica, planifica.

En mucha gente, como por ejemplo esta menda lerenda, el estrés es un desencadenante de síntomas gastrointestinales, por lo que planificar la salida con suficiente antelación y llamar previamente al restaurante puede ser de gran ayuda. Puedes llamar para preguntar cualquier información que te facilite disfrutar de la salida y que necesites saber, cómo por ejemplo cuán receptivos están a modificar los platos para que se adapten a lo que necesites.

3. Pide que te sirvan las salsa a parte o prescinde de ellas.

Hay que tener cuidado con las salsas o preparaciones de untar, porque suelen llevar ajo o cebolla o los dos. Un buen truco es pedir que pongan la salsa por separado. Yo hace tiempo que lo hago así y nunca me han puesto problemas ya que realmente a ell@s les da igual echarla por encima que ponerla a parte. Esto me ha dado buenos resultados para evitar los fodmap escondidos en las salsas.

4. ¿Y si no puedo comer nada?

Si tienes la mala suerte de que no haya nada en la carta que puedas comer, siempre puedes optar por una guarnición o un plato de carne o pescado a la plancha/parrilla con ensalada o verduras a la plancha. Por supuesto sin salsa ni aliños extraños.

5. Manten bajos los niveles de FODMAPs en las comidas previas al evento.

Si ya sabes que tal día vas a comer/cenar fuera, haz lo posible por que las comidas previas al evento sean bajas en fodmap. Muchas veces la aparición de los síntomas se produce por acumulación, así que de esta manera reducimos las posibilidades de que nos de un arrechucho en pleno restaurante.

6. No te cortes en preguntar y pedir lo que necesites.

Sé por experiencia propia que esto es más fácil de decir que hacer, y que vivimos en un país en el que todavía te miran con cara de haba cuando dices que no puedes comer ajo ni cebolla (pero si sólo lleva un poquito…), aún así tenemos derecho a disfrutar de comer fuera de una manera segura para nosotr@s y nuestras tripillas, así que mucho ánimo ¡Y a por ello!

¿Has puesto en práctica alguna de estas recomendaciones? ¿Qué tal te ha ido? Comparte tu experiencia en los comentarios 🙂

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